Protección a la maternidad de la trabajadora adoptante en República Dominicana



En estos tiempos de aislamiento físico donde la interacción solo es posible por medios telemáticos y la reflexión se ha convertido en una constante, tocando las puertas de nuestros subconscientes con más preguntas que respuestas, nos surgió la siguiente pregunta, o más bien la intención de indagar sobre ella, porque la inquietud desde hace tiempo existía. ¿Tienen derechos laborales las trabajadoras adoptantes en ocasión de una adopción realizada en República Dominicana?; ¿Gozan de los beneficios de la protección a la maternidad?


En lo sucesivo cuando utilicemos el termino “trabajadora, empleada o asalariada adoptante”, nos estaremos refiriendo a esas mujeres que realizan una labor subordinada para uno o varios empleadores, y han obtenido a través de los mecanismos legales nacionales la adopción de un, niño, niña o un adolescente.


Ante tal interrogante, investigamos si había quizás una ley que se encontraba fuera del radar de nuestro conocimiento, que de por sí es exiguo, pero no encontramos nada que de manera expresa desarrollara esos derechos, que, a nuestro entender, “deberían de tener” todas las trabajadoras que obtengan la adopción de un niño, según nuestra convicción. Fue ahí cuando nos percatamos de que este es uno de esos temas que los abogados laboralistas dicen encontrarse en una zona gris, al no existir una ley o un artículo que aborde el tema de manera directa, así que el reto era mayor, de manera que, lo ideal para poder abordarlo es conceptualizar sobre el derecho en cuestión y ver realmente donde estriba “controversia” en caso de que exista alguna.


En nuestro caso, es el derecho a -la protección de la maternidad- de las trabajadoras adoptantes en República Dominicana, que puede prestarse a confusión al no existir como en otros países una disposición expresa que se refiera a la protección de este derecho, correspondiente a esa empleada que por la razón que fuere decide adoptar un niño para que sea su hijo, como es muy común en otras sociedades.


El Principio X y el Titulo Primero del IV Libro del Código de Trabajo muestran lo importante que fue para los creadores del código proteger la maternidad. Por lo que, la pregunta inicial debería ser ¿Qué es la maternidad?; A lo que la Real Academia de Lengua Española (RAE) nos ilustra diciéndonos que es el: “Estado o cualidad de madre”; lo que por derivación nos lleva a preguntarnos por obvio que parezca, es ¿Qué es una madre? contestando a esto nuestra misma fuente (RAE), en dos de sus acepciones, que la madre es: “Una mujer en relación con sus hijos” o la “mujer que ejerce de madre”, yendo aún más allá, al definir lo que es el -permiso de maternidad-, describiéndolo como: “Permiso laboral retribuido que se puede disfrutar tras el nacimiento o la -adopción- de un niño”, sirviendo estas definiciones como punto de partida para plantear nuestra postura sobre el derecho adquirido o no, en cuestión.


De las citas del párrafo anterior, queda claro lo siguiente, madre no es solamente la que da a luz, madre también es la mujer, que como en el caso de la trabajadora adoptante, cría y asume la responsabilidad de -maternidad- de ese niño, que es precisamente lo que protege el Código de Trabajo, tanto en el Principio X, como en el Título Primero del Libro IV.


En el mismo sentido, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) implementó el Convenio 183, el cual versa sobre la protección a la maternidad, siendo ratificado por la República Dominicana a través de la Resolución 211-14, del 6 de julio del año 2014. La OIT después de implementar el Convenio 183 se reunió nuevamente para complementar dicho Convenio, emitiendo la Recomendación 191.


La Recomendación 191, en su artículo 10, numeral 5, donde establece que: “Cuando la legislación y las prácticas nacionales prevén la adopción, los padres adoptivos deberían tener acceso al sistema de protección definido por el Convenio 183, especialmente en lo relativo a las licencias, a las prestaciones y a la protección del empleo”. Este enunciado de la Recomendación nos lleva a revisar nuestra legislación, siendo el Código de Protección de los Derechos Fundamentales de Niños, Niñas y Adolescentes, Ley 136-03, el que se refiere sobre el particular, desde su Título V, Libro Primero, donde empieza a detallar todo lo relativo a la adopción, haciendo una mención importante en su artículo 123 donde estatuye (…) “que debe existir una edad compatible con relación una relación de -maternidad-“, delimitando de manera sutil la diferencia entre dar a luz y ejercer la maternidad.


De lo antedicho alguien pudiera llegar a colegir, que si el Código de Trabajo protege de manera especial -la maternidad- y la empleada que adopta a un niño de acuerdo al procedimiento que prevé la Ley 136-03, ejercerá la maternidad de ese niño como ya la hemos definido, ergo, esta empleada debería de gozar de los beneficios que ofrece el Código Trabajo Ley (16-92) y la Ley de Seguridad Social (87-01), conjuntamente con los demás reglamentos y resoluciones complementarias de ambas leyes, en el ámbito de la protección a la maternidad.


Nosotros somos más cautos, creemos que la empleada adoptante debería de tener una licencia remunerada, pero no necesariamente de 14 semanas, que es el tiempo que se otorga actualmente, como también creemos que pudiera gozar de varios descansos dentro de la jornada, siempre y cuando el niño adoptado no sobrepase cierta edad, al igual que también pudiera tener acceso al pago de la lactancia, estando la licencia, el descanso dentro de la jornada y el pago de la lactancia, supeditado a la edad que tenga el niño.


Como el derecho en gran medida está compuesto del elemento interpretativo, lo cual enriquece el debate, y es necesario para avanzar, no pretendemos presentar nuestra “tesis” como algo incontrovertible, novedoso, ni mucho menos, por el contrario, la intención es dar pie a que este sea un tema discutido, como también lo ha sido en otras latitudes; Pudiendo jugar la jurisprudencia, un rol fundamental, en caso de que llegara una controversia en ese sentido a los tribunales laborales de la república, dándole a la disposición normativa, a través, primero, de la interpretación del abogado y después del Juez como operador jurídico, sentido y alcance, convirtiéndola en norma, ya sea entre las partes, o vinculante a todos los poderes públicos y los órganos del Estado, dependiendo del Tribunal juzgador.


¿Qué pudiera ponderar un tribunal sobre si con nuestro actual ordenamiento jurídico puede la trabajadora adoptante gozar de los derechos relativos a la protección a la maternidad? Desde nuestra óptica, pudiera valorar si beneficiar o no una trabajadora con estas características cumple con los siguientes principios y derechos constitucionales, como el de la igualdad, la razonabilidad, el derecho de la mujer a la maternidad, el derecho del niño a disfrutar de su familia y el interés superior del niño, contemplando así los derechos inespecíficos de la trabajadora, que son inherentes a ella en su condición de ser humano.


Países de la región como Colombia, México, Argentina, Costa Rica, Chile, otorgan no solo a las madres adoptantes licencias remuneradas por maternidad, también lo hacen con los padres adoptantes, siendo estos beneficiarios de licencias por paternidad. Es por todo esto, que entendemos que a pesar de nuestro criterio, ya es hora de que por lo menos tengamos esta conversación en el país, no solo por la afección directa que recibe la trabajadora adoptante y su familia, sino también porque es una manera indirecta de desincentivar la adopción en el país.


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